Esta es Sara. Llegó al Centro con apenas un año y han tenido que pasar otros siete, sufriendo muchas mordeduras, mucho frío, mucho calor, mucha incertidumbre... hasta que, por fín, ha salido en adopción. Gracias a Javier a quien no le ha importado su edad pero sí su bienestar. Ahora Sara podrá disfrutar de una vida tranquila y segura. ¡Se lo merecía! Esperamos que le queden muchos años más de vida para pasarlos al lado de su salvador: JAVIER.