Conocí a Sobras al poquito de llegar a la perrera. Me llamó la atención desde el principio por sus greñas.
Lo que sucedió más adelante me hizo unirme a él de una manera especial.
En una riña entre varios perros de su patio a Sobras le rasgaron el cuello y tuvimos que estar con curas y pendientes de su evolución cada día durante algunas semanas. Sobras se recuperó del todo y fue aislado en un chenil de otra zona para evitar más accidentes. A pesar de lo que le hacíamos pasar con las curas no tuvo ni un mal gesto hacia nosotras y nos adora tanto como nosotros a él.
Después de ver como adoptaron a su hermanito y a su madre ya es hora de que aparezca una familia para él.

No hay comentarios:
Publicar un comentario